La segunda edición del festival de música de cámara “Musigüenza” ha finalizado con un éxito que ha superado las espectativas de sus esforzados organizadores. El número de espectadores ha aumentado considerablemente respecto a la edición del pasado año. Así mismo, una rápida ojeada a los programas de mano demuestra que aumenta también el número de patrocinadores y colaboradores tanto públicos como privados, apoyos que habrán de consolidarse y sumarse a nuevas iniciativas que hagan viable la continuidad del festival y su crecimiento.
Esta ha sido la edición de la consolidación del festival y la de una definitiva apuesta por la música de primera calidad, a nivel no sólo de España sino de Europa. Por la ermita de San Roque, que cada vez más se convierte en un lugar de referencia para los melómanos seguntinos y para los turistas, han pasado en esta ocasión artistas de la talla de Ilya Grubert, uno de los mejores violinistas del panorama europeo actual, acompañado por el guitarrista italiano Claudio Piastra. Ambos dejaron patente el pasado 13 deoctubre en Sigüenza su talento excepcional tanto en obras para solo como a duo. Presentaron un programa pensado para el lucimiento de sus grandes dotes artísticas, que hacen de ellos solistas de gran envergadura (como lo atestiguan los concursos donde ha sido galardonado con el primer premio Ilya Grubert, el Tchaikovski o el Paganini entre otros). Así, en la primera parte interpretaron obras a solo para sus respectivos instrumentos, a través de las cuales demostraron lo justificado de su fama internacional. Por otro lado, en la segunda parte interpretaron obras a duo, combinación de instrumentos cuanto menos poco habitual en el panorama camerístico de las programaciones a las que estamos acostumbrados, que proporciona sonoridades y efectos muy sugerentes para el oyente. Tanto que el más grande virtuoso del violín, Nicolò Paganini, compuso varias páginas para esta formación, además de dos centenares de obras para guitarra sola. Los dos solistas demostraron su alto grado virtuosismo, su gusto por el cuidado del sonido y el fraseo y su capacidad para transmitir las más diversas emociones tanto en pasajes virtuosísticos como en pasjes líricos e íntimos. El público acogió con entusiasmo su interpretación y la premió con prolongados aplausos y ovación de pie. Los músicos agradecieron los aplausos con varios bises. Se da la circunstancia de que Ilya Gruber protagonizó el primer concierto organizado por Bell’Arte Europa en la Ermita de San Roque hace dos años. El músico de origen ruso se ha mostrado sorprendido por el progreso conseguido durante este tiempo en la organización de las actividades musicales en nuestra ciudad. Cabe destacar que Sigüenza volverá a disfrutar de la maestría de Ilya Gruber el próximo 15 de diciembre, exactamente el día en que se cumplirán los dos años del comienzo de los conciertos organizados por Bell’Arte, esta vez junto con el pianista italiano Brenno Ambrosini.
El festival se cerró con el concierto del Trío Granados de Hannover, integrado por Malgorzata Walentynowicz, piano, Katarzyna Reifur, violín y Timothy Archbold, violoncello, que impresionó por su trabajo de altísima precisión y por su increíble compenetración. Destacó Malgorzata Walentynowicz en su ejecución del dificilísimo trío de Ravel, superando las enormes dificultades con enorme dominio técnico. Katarzyna Reifur y Timothy Archbold demostraron una gran musicalidad y un gusto exquisito por los pequeños detalles de la interpretación: fraseo, dinámica, tempo, etc. En pocos conjuntos se puede apreciar tal grado de conjunción, que hace que tres músicos parezcan uno solo. Los tres jóvenes músicos se enfrentaron con solvencia a tres grandes autores como Beethoven, Ravel y Granados demostrando una preparación técnica y musical de gran altura.En definitiva, un nuevo éxito de Sigüenza que a través del Ayuntamiento, de Bell’Arte Europa y de los colaboradores viene a dar siempre más importancia a la oferta cultural, y que en poco tiempo se está conviertiendo en referente de calidad cultural dentro del panorama español.